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 Prisión del Desierto

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AutorMensaje
Raven
Mutante Nivel 3


Cantidad de envíos : 197
Localización : En las sombras...
Fecha de inscripción : 14/04/2008

MensajeTema: Prisión del Desierto   Jue Abr 17, 2008 6:07 pm

Prisión de aspecto mugriento y ruinoso en la que el Gobierno abandona a los "sin nombre", los parias de la sociedad. Pese a recibir ese nombre la cárcel no se encuentra en el desierto propiamente dicho, sino a la salida del laberinto de alcantarillas de la ciudad, muy, muy lejos de la única subida de acceso al nivel seis. Muchos han intentado aventurarse en los túneles en busca de su salvación, y por supuesto ninguno lo ha conseguido: todos acaban muriendo de hambre, sed o, más comúnmente, devorados por las criaturas que pululan por allí.

La otra alternativa es el mismísimo desierto. La prisión se encuentra acurrucada en una zona de yerma tierra y piedra gris, rodeada por un mar de dunas, así como el vertedero y el enorme lago turbio en el que desembocan las aguas del alcantarillado, un pozo que se ha consilidado con el tiempo y en el que acaban todos los cadáveres. Son pocos los que se atreven a adentrarse en las dunas, y casi a diario los presos reciben la desagradable visita de hordas de hormigas o, peor aún, algún que otro escorpión. De cuando el cuando el suelo tiembla, revelando también la cercanía de un gran gusano de arena, que por suerte para los presos nunca se acerca lo suficiente por temor a salir de la arena.

El edificio de la prisión está conformado por dos bloques largos de piedra caliza marrón oscura, desgastada por la erosión, de modo que más que edificios parecen monumentos de arena. Está salpicado de ventanas con cristales rotos o directamente sin cristales, siempre negras, ya que no emiten demasiada luz ni tan siquiera de noche, momento en el que todo queda prácticamente sumido en las penumbras. Los dos edificios rodean un patio de baldosas antaño blancas, ahora amarillentas y la mayoría rotas o separadas de la tierra.

En el exterior, algo separado de los edificios y peligrosamente cerca de las dunas, hay una especie de cementerio de coches, todos amontonados como cacharrería barata; no es muy grande, pero sí el lugar ideal para perderse en busca de soledad. Todo el complejo está rodeado por unas cuantas vallas de alambres, chirriantes al moverse con el viento y, evidentemente, rotas: los presos no necesitan barrotes para estar confinados.

Algo alejado de los edificios hay un enorme edificio grueso y blindado, negro, más similar a una gigantesca chimenea que se pierde en las alturas que a otra cosa, y con una puerta blindada cuyo cartel, casi ilegible, reza: "ACCESO DENEGADO". Por más que lo han intentado, los presos no han sido capaces de derribarla. Se trata del ascensor que comunica la prisión con los niveles superiores de La Ciudad, y sólo se abre cuando el Gobierno trae una nueva remesa de presos.

No hay guardias ni miembros de SOLDADO, porque no son necesarios. La prisión está gobernada por los presos más duros y carismáticos, o en definitiva los más hábiles en la intimidación a base de amenazas y miedo. Son como la pequeña mafia del lugar y nada se hace allí sin consultarles antes, a menos que quieras acabar en el pozo.

Generalmente se envía aquí a humanos, desertores del Gobierno y mutantes de bajo nivel. Los de nivel 3 para arriba van directamente a Arkhan, prisión de máxima seguridad, para experimentaciones de Deep Ground.

_________________

There's no god who ever tried
To change the world in this way
For the ones who abuse His name
There'll be no chance to escape
On judgement day


Última edición por Raven el Dom Mayo 11, 2008 5:34 pm, editado 1 vez
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Dayana Baxendale
Mutante Nivel 4


Cantidad de envíos : 66
Fecha de inscripción : 14/04/2008

MensajeTema: Re: Prisión del Desierto   Sáb Abr 19, 2008 3:16 am

Nunca se habia separado tanto de su territorio en el desierto, pero la curiosidad podia con ella. ¿Por que todos los humanos venian en la misma direccion? Queria averiguarlo, y aquella noche de luna llena era el mejor momento. Corria veloz entre las dunas, saltandolas, esquivandolas y en alguna ocasion, traspasandolas alegremente. Era un espectaculo singularmente bello verla saltar entre los montones de arena rojiza, que brillaba suavemente por la luz lunar. Derrapaba por doquier, creando ondas y salpicando la tranquilidad de la noche con una fina cortina de arena. No se habia transformado, le bastaba con correr y sus fuertes y delgadas piernas le permitian coger la velocidad que deseaba. no era mas que una sombra bailando con los rayos de luna entre las dunas.

En la lejania, cercano a un kilometro empezaba a escasear la arena rojiza de las duas, para convertirse en un terreno mas compacto y duro. Y mas allá, la silueta de un edificio siniestro. Se sienta sobre una de las ultimas dunas, observando la ciudad. Solo con mirar la oscura mancha que era, ya sentia repulsion por lo que podria encontrarse alli. En realidad no tenia ni idea y su mente tan solo recordaba, de su estancia en la civilizacion, las imagenes de su cautividad en el laboratorio.

Gruñó al recordarlo, en un impulso repentino, estalló en llamas, iluminando una decena de metros a su alrededor. Se levanta de un salto y lanza con una sola mano una bocanada de fuego contra la duna en la que estaba sentada, petrificandola. Luego le da una patada con su pié en llamas, esta furiosa. La duna se resquebraja y ella, con la respiracion agitada empieza a caminar hacia la sombra de la carcel. Poco a poco, su cuerpo se va apagando, mientras se sosega.

Ve una pequeña mancha en el horizonte, una silueta borrosa en el suelo. Con un ligero trote se acerca cautelosa. Es un cuerpo humano. Uno pequeño e inmobil. Se arrodilla a su lado, podria haber sido un acto mortalmente temerario para ella ¿y si era una trampa y querian capturarla? Ni lo pensó. En su mente solo resonaba un unico pensamiento; aquel cuerpo poseia algo de fuego en su interior. ¿Otro nomada atacado?

Se inclinó aun mas, oliendo el aire nocturno. La señal que desprendia aquel cuerpo no tenia nada que ver con el olor del oasis y mucho menos, con el de los nomadas.

Enciende una pequeña llama sobre su cabeza, que flota en combustion incesante, iluminando el cuerpo maltrecho del niño.

Al observarlo, contuvo un escalofrio y la rabia que encendia la chispa. Se controló en el ultimo momento, sin explotar, pues carbonizaria al instante al niño.
El cuerpo del joven nomada estaba extremadamente delgado, pero no una delgadez como la suya, sana si no una que presagiaba muerte. Las costillas marcadas, la cadera que parecia salirse del pequeño cuerpo y la cara macilenta, apagada y ojerosa. La piel del pequeño no resplandecia dorada como los de su estirpre, y en el pecho que subia y bajaba muy lentamente habia un tatuaje de una serie de numeros.

Se sienta sobre la arena y pasa una mano por el pecho del chico, rozando el tatuaje. No sabia que queria decir aquello, nunca habia visto nada igual. Al pasar su mano, mas caliente que la de cualquier humano normal, ya fuera mutante o no, sintió como el latido del cansado corazon del niño se acceleraba, casi alcanzando un ritmo normal. El fuego que corria por sus venas parecia volver a fluir, densa y lentamente, pero estaba ahí.

Se agacha para poner un oido sobre el pecho del niño, arropando su pequeño cuerpo entre sus cabellos cobrizos, calientes y suaves. Pasa asi un tiempo, sintiendo como su calor reconforta debilmente al nomada. Cierra los ojos hasta que nota un pequeño movimiento, se endereza y mira a la macilenta faz del niño. Habia abierto los ojos.

Sonrie al pequeño, efectivamente era un nomada, sus pupilas doradas lo delataban. Le pasa una mano por la mejilla, estaba casi fria, y no era buena señal.

El niño la mira boquiabierto, luego fija la vista en la pequeña llama que flota en el aire con avidez. Respira con dificultad y gira la mirada lentamente hacia la salvaje.

-¿Haces.. fuego?

Day frunce el ceño ¿que habia dicho? Se encoje de hombros, no habia entendido nada, vuelve a sonreir y se señala.

-Spark.

Luego señala al niño, le señala el pecho y luego en direccion al oasis.

-¿Nomada?

El pequeño suelta un suspiro que se convierte en una tos profunda, que resuena desde su interior con una serie de chasquidos y resoplidos graves. Se incorpora, agarrandose al brazo de la muchacha. Aquello le habia costado, claro, volvio a resoplar, respirando agitadamente. Mira a los ojos azules, que resplandecen metalicos bajo el brillo de la pequeña llama de la chica.


-Ly -responde simplemente, con un hilo de voz. Aisiente con la cabeza, triste por la pregunta sobre su procedencia. Parecia que aquella chica, que sabia conjurar fuego de la nada no lo entendia. Llevaba 10 de sus 13 años en la prision, alejado de sus congeneres y su hogar. Habia un motivo muy claro, pese a ser un nomada, poseia un poder mayor a los de su especie, habia acabado en la prision del desierto, encerrado bajo tierra, sin una pizca de luz solar, siendo el unico que mantenian alejado del mar de arena. Hasta hoy. habia escapado como malamente pudo. Y lo habia pagado caro.

Asiente con la cabeza, no lograba articular palabra.

-Fuego - señala la pequeña llama, mirandola con ferviente adoracion. Hacia años que habian limitado sus poderes, no le era posible conjurar fuego, la peor tortura par aun nomada - Fuego para Ly, Spark.

La muchacha abre la boca para contestar algo ¿pero el qué? Habia entendido el significado de "fuego". Sonrie ante tal peticion, perparada para hacer un pequeño castillo de fuegos artificiales en el cielo nocturno. Luego, la sonrisa se borra de su cara lentamente. Habia reparado en la mirada del chico, una mirada que habia visto una unica vez, en un nomada que nacio sin poderes. Un autentico martirio, el peor destino para un ser que necesitaba el elemento para sobrevivir.

Ella misma sintio un escalofrio, se gira hacia el niño y asiente, sonriendo apesadumbrada. Sentia como el cuerpo pegado al suyo, el pequeño y delgado nomada se apagaba rapidamente.

cerro el puño delante de la nariz de Ly. Este lo miró con curiosidad. De repente, abre la mano, mostrando la palma convertida en magma al chico. De entre el fuego liquido, sale una delicada espiral que centellea,dejando escapar una mariposa de fuego.

Ly suspira, mirando hipnotizado el fuego. Cierra los ojos, disfrutando de la sensacion de calor, cuando la mariposa revolotea a su alrededor.

Day coge el niño en brazos, acunandolo. Suelta un suspiro e impusivamente, la llamita se convierte en una lengua de fuego, petrificando parcialmente una duna. Estaba haciendo una tumba. Cuando el cristalarena esta esculpido, mete con delicadeza el pequeño cuerpo en el orificio cristalino. La mariposa de fuego se cuela, antes de que selle el petreo ferreo. Mientras nota como el viento va cubriendo la tumba, observa como la mariposa esta incinerando el cadaver de Ly.

Se gira, estallando en llamas. Mira la prision por ultima vez, antes de desaparecer entren las duans

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